• julio 3, 2022

    Eficiencia energética y Agenda 2030

    Ene 28, 2022

    Tras décadas de ineficiencia energética, las innovaciones tecnológicas han supuesto grandes mejoras en el uso responsable de la energía. Sin embargo, la urgencia de frenar el cambio climático exige mayores esfuerzos en este ámbito.

    La eficiencia energética incluye optimizar el uso de los recursos necesarios para producir energía. Además de reducir el consumo de recursos, también significa reducir las emisiones. Esto es fundamental para promover la descarbonización progresiva y limitar el aumento de la temperatura de la Tierra a un máximo de 1,5ºC. La naturaleza limitada de los combustibles fósiles, su costo creciente y su impacto en el medio ambiente han llevado a una mayor conciencia sobre el tema por parte de empresas e individuos.

    A nivel global, el compromiso de la comunidad internacional se refleja en el Acuerdo de París de 2015 y la Agenda 2030. El objetivo para 2030 es garantizar el acceso a la electricidad para todos, mejorando la eficiencia energética y el uso de la electricidad. energía.

    Dos de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecen este objetivo general. Uno de los objetivos de SDG7 Energía limpia y asequible es duplicar la tasa de mejora de la eficiencia energética global de 2015 a 2030. Como muestra el Informe de progreso de la energía de la ONU, a pesar de las tendencias positivas, todavía queda trabajo por hacer. Por otro lado, el ODS 11 “Ciudades y Comunidades Sostenibles” advierte sobre la concentración de poblaciones urbanas y la necesidad de desarrollar infraestructuras urbanas adecuadas y energéticamente eficientes.

    En esta línea, la UE ya ha adoptado una serie de medidas vinculantes en 2012 para mejorar la eficiencia energética a través de la Directiva 2012/27/UE. En 2020, en el marco del Pacto Verde Europeo, la UE reforzó su compromiso aumentando su eficiencia energética del 20% al 32,5% desde los niveles de 1990.

    Guiada por la Agenda 2030 y los marcos de cooperación europeo y español, la FIIAPP lleva muchos años trabajando en proyectos de cooperación con administraciones públicas de todo el mundo. Para beneficiar a los ciudadanos, uno de los objetivos de varios proyectos implementados por la Fundación es promover políticas públicas para la eficiencia energética.

    España tenía que cubrir el 20% de sus necesidades energéticas finales con energías renovables, y lo ha superado con creces, alcanzando el 21,2%, tanto por la mayor producción de energía limpia como por la reducción de las necesidades de saneamiento a causa de la crisis.

    En términos de eficiencia energética, también se ha superado con creces el objetivo comunitario del 20%, con un 35,4%.

    En 2020, las energías renovables supusieron el 21,22% del consumo total de energía final, superando el objetivo del 20% fijado para España en la Directiva de Energías Renovables. El siguiente gráfico muestra cómo, en la última década, el país ha superado las vías de penetración previstas por la normativa comunitaria.

    La cuota de electricidad procedente de fuentes renovables aumentó del 37,13% al 42,94%. Entre los factores que contribuyeron a este crecimiento, cabe destacar que, respecto al año anterior, la generación eléctrica a partir de fuentes renovables aumentó significativamente un 10,1%, mientras que la demanda total se redujo un 4,81%. Estos resultados solidificaron el camino de la descarbonización para la industria de generación de energía, batiendo récords de reducción de emisiones por segundo año consecutivo.

    La participación de las energías renovables en el consumo de energía final del transporte aumentó del 7,61 % al 9,54 %. A este crecimiento ha contribuido la caída de la demanda, así como las políticas de fomento de los biocombustibles en el transporte por carretera, que han impulsado el aumento de este objetivo en los últimos años.

    La proporción de energía renovable correspondiente a la producción de calor y frío aumentó del 17,20% al 17,97%, principalmente por la disminución de la demanda.

    Los objetivos de eficiencia energética que España se ha comprometido con la UE, recogidos en el Plan Nacional Integral de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030, incluyen la energía primaria (PEC) y la energía final (FEC), reduciendo el uso no energético.

    En 2020, el porcentaje de reducción de energía primaria (PEC) alcanzó el 35,4 %, superando ampliamente el objetivo prometido por España del 20 %, principalmente debido a la reducción de la actividad económica debido a la pandemia.

    El consumo de energía primaria en España en 2020 fue de 110.847 ktep, un descenso del 12,0% respecto a 2019. El consumo de energía final disminuyó un 13,4% respecto a 2019, totalizando 79.436 ktep.

    Todos estos datos son una magnífica noticia, y una muestra de que cuidar la eficiencia energética desde un punto de vista empresarial, funciona, para entidades como Gestión Común, que realiza todas sus promociones y construcciones desde un prisma ecológico y pensando en el medio ambiente.