• noviembre 28, 2022

    Las 10 mejores películas de 2021 (hasta ahora)

    Oct 5, 2021

    A medida que el verano llega a su fin, es evidente que la industria cinematográfica aún está tratando de encontrar la manera de hacer frente a la pandemia de Covid-19, y mucho más de recuperarse de ella. El debate sobre el mejor método para estrenar una película en este entorno único sigue sin resolverse, ya que tanto el modelo de sólo salas de cine como el de vídeo a la carta y el de salas de cine simultáneos han tenido su parte de éxitos y fracasos. Sin embargo, lo que sí es cierto es que, hasta la fecha, ha sido un cine particularmente rico en 2021, siempre que se sepa dónde buscar.

    Aunque los multicines han sido un lugar bastante aburrido en los últimos meses, los rincones independientes, de no ficción, a la carta y de streaming del universo cinematográfico han estado repletos de ofertas originales y desafiantes, demostrando que el trabajo más emocionante se hace a menudo en la periferia del mainstream.

    En definitiva, el año sigue siendo brillante, y mientras nos adentramos en la otoñal temporada de premios, estas son nuestras selecciones (tanto si la ves en cine como en tu televisor) de las mejores películas de 2021.

    10. Pig

    En Pig, Nicolas Cage interpreta a un solitario cazador de trufas que regresa a Portland para encontrar a su cerdo secuestrado, y aunque esa premisa sugiere una saga de rescate y venganza al estilo de John Wick, el debut en el largometraje del director Michael Sarnoski es en cambio un asunto mucho más reservado y melancólico. El Robin de Cage, un hombre harapiento que vive una vida remota y rústica, se asocia con su engreído comprador Amir (Alex Wolff) para recuperar a su amado cerdo, instigando así una búsqueda que invariablemente le obliga a volver a visitar los rincones modernos del mundo que hace tiempo dejó atrás. En el proceso, el guión de Sarnoski y Vanessa Block se revela como una meditación sobre la finalidad de la pérdida y la incapacidad de escapar de la angustia que inevitablemente genera.

    Un silencioso lamento y un conmovedor canto al poder trascendente de la comida (y del arte); por no hablar del consuelo que supone centrarse en lo que realmente importa, es una película marcada por la gracia formal (Sarnoski utiliza composiciones con marcos de puertas con un efecto inquietante) y una magistral interpretación de Cage de la agitación interior, el trauma y la angustia.

    9. Saint Maud

    El infierno no tiene más furia que un fanático religioso despreciado, como demuestra la primera película de la guionista y directora Rose Glass, que trata de una joven enfermera de un hospicio llamada Maud (Morfydd Clark) que llega a creer que su misión de Dios (con quien habla y siente dentro de su cuerpo) es salvar el alma de su nueva paciente terminal, la famosa bailarina Amanda (Jennifer Ehle). Lo que comienza como un noble intento de compartir una creencia piadosa y proporcionar consuelo a la enferma se convierte rápidamente en un desvarío, ya que Maud está poseída por una manía impermeable a la razón, y enardecida tanto por los desaires que recibe de Amanda y de otros, como por sus propios fallos mortales. Lo sagrado y lo profano se anudan en el interior de esta joven, a la que Clark encarna con una intensidad aterradora que se ve correspondida por la inquietante estética de Glass, marcada por las imágenes invertidas y las cuerdas de la banda sonora palpitantes y estruendosas.

    Un espectáculo de terror sobre la relación entre la devoción y la locura, es un thriller que pone los pelos de punta y se convierte en una aguda crítica, puntuada por un incendiario montaje final que no se olvidará pronto.

    8. In the Earth

    Compañero espiritual de su película psicotrónica de 2013, Un campo en Inglaterra (por no hablar de Aniquilación, de Alex Garland), el guionista y director Ben Wheatley presenta un seductor thriller sobrenatural adecuado para nuestros tiempos de pandemia. En un mundo que se enfrenta a un brote viral que requiere zonas de cuarentena y protocolos de saneamiento, el investigador Martin (Joel Fry) es acompañado por la guardabosques Alma (Ellora Torchia) a un bosque prohibido para reunirse con la científica Olivia (Hayley Squires). Ese viaje se complica por un encuentro con un peligroso ermitaño (Reece Shearsmith) con motivos ulteriores, y por fuerzas primarias -que emanan de un gigantesco monolito de piedra con un agujero cerca de su cima- que podrían estar relacionadas con un antiguo dios conocido como Parnag Fegg. Con la ayuda de un paisaje sonoro de tonos electrónicos siniestros, graznidos de pájaros antinaturales y respiraciones pesadas, la dirección de Wheatley resulta opresiva e hipnótica, oscilando entre la calma ominosa y la locura alucinatoria.

    Un viaje a un profundo y oscuro abismo de violencia y corrupción, es una historia sobre el imparable e inhumano poder de la naturaleza (y la impotencia de la humanidad frente a él) que se adentra directamente en las ansiedades actuales sobre la infección, el aislamiento y la locura.

    7. Riders of Justice

    Tras perder a su mujer en un accidente de tren, el soldado ateo Markus (Mads Mikkelsen) es informado por Otto (Nikolaj Lie Kaas) -un analista estadístico que sobrevivió al mismo accidente, y que cree poder predecir el futuro a través de las matemáticas- de que la calamidad no fue un accidente, sino un golpe llevado a cabo por una banda de moteros conocida como los Jinetes de la Justicia, que querían eliminar a un soplón. La historia que sigue es muchas cosas a la vez: una violenta saga de venganza en la que Markus, Otto y los raros amigos de Otto, Lennart (Lars Brygmann) y Emmanthaler (Nicolas Bro), planean ejecutar a los Jinetes; un drama en el que Markus y su hija adolescente Mathilde (Andrea Heick Gadeberg) intentan superar la tragedia sin sentido (y reparar su propia relación dañada, mientras crean un nuevo clan sustituto); y una comedia sobre el tira y afloja entre el destino y el azar de la vida. La película del guionista y director Anders Thomas Jensen se desenvuelve con aplomo entre estos dos aspectos, exprimiendo el humor y el patetismo de la búsqueda de sus variopintos personajes para superar el arrepentimiento, alcanzar la paz y forjar lazos de unión familiar.

    El tono de la película es muy extraño y conmovedor, liderado por Mikkelsen en un giro magistral que es a la vez inexpresivo y mortalmente serio.

    6. No Sudden Move

    Steven Soderbergh es el maestro moderno de las películas policíacas de conjunto, y Ningún movimiento repentino es otra pluma en la gorra de cine de género del director. En 1954 en Detroit, Curt (Don Cheadle) y Ronald (Benicio Del Toro) son contratados para cuidar a la familia de un contable (David Harbour) que tiene un documento codiciado por su empleador secreto. Ese plan se descarrila inevitablemente cuando el tercer cómplice de Curt y Ronald, Charley (Kieran Culkin), se muestra poco fiable, y acaban intentando salvar sus vidas y engordar sus carteras al mismo tiempo. Alternando entre panorámicas elásticas y primeros planos intensos (ambos con ángulos inclinados a menudo, para una sensación aún más noir), Soderbergh maneja con maestría los entresijos del ajustado guión de Ed Solomon, que integra las preocupaciones raciales y socioeconómicas en su narrativa de cabriolas con un toque ligero y humorístico.

    Con la participación de Jon Hamm, Ray Liotta, Julia Fox, Amy Seimetz, Brendan Fraser y Matt Damon, es un asunto de giros que reafirma de forma emocionante que no hay honor entre ladrones, que la codicia es el motor que hace girar el mundo, y que no hay máquina criminal más bien engrasada que la América corporativa.

    5. All Light, Everywhere

    Filósofo, poeta y crítico, el documentalista Theo Anthony (Rat Film) es un visionario del cine, y su segundo largometraje All Light, Everywhere (Toda la luz, en todas partes) es una asombrosa investigación sobre la percepción y los medios por los que ésta limita, altera, deforma y da forma fundamentalmente a nuestra comprensión de la realidad. Desde las sesiones de formación del Departamento de Policía de Baltimore sobre las cámaras corporales y las elegantes oficinas de Axon (que fabrica estos dispositivos, así como las pistolas eléctricas), hasta las polémicas reuniones comunitarias sobre la tecnología de vigilancia de una empresa privada y los pasajes narrados sobre el desarrollo histórico de la fotografía (y sus vínculos inherentes con las aplicaciones militares y policiales), lo último de Anthony investiga las innumerables ventajas y limitaciones de nuestros modos de conciencia.

    Utilizando desvanecimientos transitorios de ensueño, yuxtaposiciones crudas y música meditativa para sugerir una amplia gama de asociaciones narrativas que nunca se articulan abiertamente, su cine-ensayo es una obra de audacia formal y profundidad intelectual, que aborda su tema de forma tan elegante como compleja.

    Tal y como se desprende de su coda, también es un comentario autorreflexivo sobre sí mismo, así como sobre la experiencia del público de lo que presenta en su esclarecedor (y altamente ingenioso) marco.

    4. State Funeral

    La muerte de Stalin el 5 de marzo de 1953 sacudió a la Unión Soviética, y State Funeral de Sergei Loznitsa revisa los días inmediatamente posteriores a su trascendental fallecimiento a través de cuarenta horas de material de archivo en blanco y negro y en color rodado por más de 200 camarógrafos. Lejos de ser un simple registro histórico reconstruido, este magnífico documental recurre al material producido por el Estado para sus propios fines irónicos. Fijando su mirada en imágenes y sonidos recurrentes (de procesiones de ciudadanos que recorren espacios exteriores e interiores para rendir homenaje a su líder caído, y de discursos que ensalzan sus logros y el brillante futuro del país) presenta una crítica mordaz del engaño y la desesperación de las sociedades totalitarias. Esclavizados por un culto a la personalidad, estos hombres y mujeres soviéticos inclinan la cabeza y lloran por un hombre al que se alaba incesantemente como un faro de esperanza, pero la realidad monótona y miserable de la situación de la nación está a la vista de todos, y queda subrayada por la hipnótica uniformidad tanto de las imágenes como de la estructura formal de la película.

    Hasta su punzante coda textual, la película de Loznitsa no hace ninguna censura abierta, pero, como ocurre con todas las grandes obras cinematográficas, sus imágenes hablan (en voz alta y de forma condenatoria) por sí mismas.

    3. Quo Vadis, Aida?

    Quo Vadis, Aida? es una pesadilla histórica de agonía implacable, que narra los esfuerzos de la traductora de la ONU Aida (Jasna Đuričić) por salvar a su marido y a sus dos hijos en un campo de Srebrenica (en el este de Bosnia), donde civiles inocentes se han refugiado del sanguinario ejército serbobosnio. El trabajo de Aida le da voz, pero no puede influir en esta crisis creciente, que está destinada a terminar con la masacre de 8.372 hombres, mujeres y niños en Srebrenica en julio de 1995. Con una inmediatez desgarradora, la guionista y directora Jasmila Žbanić nos sumerge en el caos y la locura de esta situación ciñéndose a Aida, cuyos esfuerzos por permitir la comunicación entre los comandantes holandeses de la ONU y el general serbobosnio Ratko Mladić (Boris Isaković) están condenados al fracaso. En una actuación impresionante, el aspecto frenético e insalvable de Đuričić transmite la impensable tragedia a la que se enfrentan Aida y sus compatriotas, facilitada por funcionarios de las Naciones Unidas que sabían perfectamente que se estaba produciendo un genocidio y, sin embargo, no mantuvieron la «zona segura» que se les había encomendado supervisar.

    La película, que es un relato condenatorio de los crímenes de guerra activos y pasivos, nos obliga a ser testigos de lo que muchos no querían ver.

    2. Identifying Creatures

    Los personajes de la directora Fernanda Veladez están solos (y desamparados) en Identifying Creatures, un magistral drama mexicano sobre el dolor, la culpa y el desarraigo. La madre soltera Magdalena (Mercedes Hernández), preocupada por encontrar a su hijo, que ha desaparecido mientras intentaba cruzar la frontera entre México y Estados Unidos, se embarca en un viaje de investigación a través de un país polvoriento y peligroso, con refugios para inmigrantes, gasolineras remotas, casas vacías y amplias llanuras en las que resuena el dolor solitario de sus habitantes. Su camino se cruza con el de Miguel (David Illescas), un joven que, tras haber sido deportado por Estados Unidos, busca reunirse con su clan abandonado desde hace tiempo, uno de los muchos paralelismos líricos que se encuentran en este inquietante descenso al corazón nacional de las tinieblas. Aunque los diálogos son mínimos, los rostros de Hernández e Illescas, dolorosos pero resueltos, hablan de la angustia y el terror de un pueblo atormentado por la separación y la nostalgia.

    La asombrosa belleza formal de la película realza su impía pesadilla, ya que Veladez encuadra alternativamente a sus protagonistas en medio de amplios paisajes y estructuras constrictivas con el fin de resaltar su condición simultáneamente perdida y atrapada.

    Y en una inolvidable secuencia final ambientada en el recuerdo no traducido de un hablante indígena, el cineasta presenta una visión de la crueldad demoníaca tan horrible que apenas puede comprenderse.

    1. About Endlessness

    Roy Andersson es el dramaturgo más divertido del cine sobre la angustiosa condición humana, y About Endlessness es una extensión más dolorosa de las investigaciones que inició con Songs from the Second Floor (2000), You, the Living (2007) y A Pigeon Sat on a Branch Reflecting on Existence (2014). Una colección de viñetas marcadas por composiciones estáticas de una sola toma, llenas de tonos apagados y líneas visuales diagonales que invitan a ello, la película aborda la cuestión de lo que nos espera en el otro lado (y lo que eso significa para nuestros predicamentos terrenales actuales) con una plácida solemnidad que sólo se alivia ocasionalmente con su característico humor.

    La pena, la añoranza, el arrepentimiento, la culpa y la vergüenza están siempre presentes en esta reflexión sobre la soledad espiritual y literal, que Andersson ejecuta con la ayuda de su estética estática y típicamente cuidada.

    Por encima de sus numerosos personajes desamparados y a la deriva, una pareja abrazada se eleva a través del cielo nublado, una visión de la unión buscada por tantos y sin embargo lograda por tan pocos.

    Andersson no rehúye esa desesperación, examinando sus almas descarriadas (y animándonos a hacer lo mismo) con profunda empatía, encontrando por el camino (en momentos inesperados) breves destellos de esperanza para el consuelo de la tormenta.